
SALUDO SOR IRENE
Buenos días, es para mí una gran alegría estar hoy aquí, entre todos ustedes para esteacontecimiento que concreta lo que una vez fue un sueño. Hace unos cuántos años, en Madrid… hubo una conversación de esas que empiezan con algo así… “y si hiciéramos…” Y terminan … cambiando el mundo. Pues sí, por el año 2016 o 17, empezamos a soñar con la posibilidad de unir nuestras fuerzas para empujar la educación en Timor Leste. Nosotras conocíamos la necesidad de primera mano y las Misioneras de Nazaret tenían el deseo de venir para acá a colaborar. Y uniendo necesidad, deseo y colaboración… nos encontramos con esta realidad que hoy tenemos delante de nuestros ojos.
Vamos a vivir unos días llenos de descubrimientos y aprendizajes, pero no olvidemos la importancia de conjugar la necesidad con el deseo de colaborar y de unir fuerzas. Así es como llegaremos lejos, en Naroman Esperansa y en todo lo que emprendamos. La creatividad de Dios que enciende el deseo y la amistad entre nuestras Congregaciones, nos han traído aquí. Por el camino, encontramos de todo, alegrías, decepciones, luces y sombras, no todo es fácil. Transitar el camino, tiene su dificultad, pero cuando no hay camino y hay que construirlo hace falta mucha fuerza y empeño para no desistir. En esta construcción del camino hemos encontrado gente maravillosa, generosa, desinteresada… que han ido haciendo suyo este proyecto a medida que lo han ido conociendo. Nuestra gratitud sólo se verá superada por su satisfacción de ver el resultado. Parece que hemos llegado al final, pero no, esto es sólo el principio. Queremos que sea el principio de algo más grande que nosotras. La unión de nuestras fuerzas es más que la suma de lo que hacemos cada una. La comunión multiplica las posibilidades y caminar juntas es lo que ha hecho posible que lleguemos hasta aquí. Sin la otra, ninguna de nuestras congregaciones hubiera conseguido esto. Dios nos llama, nos desinstala y nos pone en marcha, pero no nos deja solas, viene con nosotras para sostenernos. Todo esto es por Él y para Él. Somos llamadas a trabajar por el Reino y nuestra manera de hacerlo es cuidando y educando de los más pequeños. Aquí, en Naroman Esperansa esto se multiplica, formamos educadores, que llegarán donde nosotras no lleguemos. Muchachos, tienen la responsabilidad de ser prolongación de estas congregaciones que dan su vida por cambiar la vida de la gente a través de la Educación. El mundo de hoy necesita cada vez más testigos y educadores, que lleven la Buena noticia, que enseñen a cuidar este mundo, que trabajen por la paz y la justicia y ustedes, si estudian aquí, asumen ese envío como parte del programa. Los alumnos de Naroman Esperansa sois en Timor constructores de vuestro país y del mundo. Decía nuestra fundadora que educar personas es “la cosa más alta y más agradable a Dios de cuantas los hombres pueden hacer en esta vida”. Pues hoy, damos gracias a Dios por habernos llamado a esta vocación, por habernos traído hasta este lugar tan hermoso, en sus manos ponemos el futuro de esta obra conjunta, que esperamos nos siga desafiando durante muchos años más, porque si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles… nosotras queremos seguir siendo sus “albañiles”. Doy las gracias también a todos los presentes, a las hermanas que han hecho posible este congreso y que día a día entregan su vida aquí en Gleno, gracias de corazón a todos los que formáis parte de esta historia y que Dios nos ayude a seguir construyéndola juntos. Enhorabuena a todos y bienvenidos.
